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Reseña

Chicos del encuentro Los "Encuentros de la Palabra" nacieron en el año de 1983, como una iniciativa para darle aliento a la vocación cultural innata que existe entre los riosuceños y desde su nacimiento nos propusimos alinearnos dentro de los postulados de la cultura como representación del medio ambiente, de los hábitos, costumbres y pensamientos de una sociedad que constituyen posibilidad de cambio de mentalidad y equidad social.


Tienen la virtud de servir, de incitación, a la niñez y a la juventud. A la primera, se le han ofrecido escenarios para sus expresiones infantiles. A la segunda, se le ha rescatado de sus limitaciones y el asedio de vicios que la cercan. Es algo muy positivo. Al recibir las enseñanzas que allí se reparten, se transforman y esos estímulos los induce a tener interés por los diferentes aspectos del arte.

El Encuentro de la Palabrase sustenta en la defensa, estímulo, rescate y divulgación de lo local y regional como afluentes de la cultura nacional. Este se enmarca en un proceso de desarrollo que fortalece la relación entre educación, cultura e identidad, que ha finalizado en expresión colectiva para nuestro pueblo.
Este proyecto como lo demuestran sus primeras 28 versiones, no sólo se ha nutrido de lo local, sino de las experiencias y conocimientos de la región en el que está inscrito y de las otras zonas del país, que también poseen su diversidad cultural y memoria histórica e inclusive de aportes de invitados internacionales.
Como lo hemos proclamado es una demostración humanística de fidelidad al país. Las expresiones culturales en la población, van desde la música, narrativa, danza, tradición oral, poesía, prensa, teatro, artes plásticas y las artesanías, que los Encuentros le han dado trascendencia.

La posibilidad de manifestar sus hallazgos y realizaciones frente a propios y extraños, con talleres de diversa índole, orientados fundamentalmente a la niñez y a la adolescencia, dedicados a las artes y manualidades, nos han permitido intercambiar, analizar y proponer experiencias, destrezas y conocimientos.
Estos Encuentros han sido otra manera de sentarnos a conversar sobre nuestro pasado, enriquecer lo contemporáneo, discutir y acordar las perspectivas del futuro, que finalmente es el presente.
La importancia de este evento reside en que la comunidad es protagonista y testigo de su propio destino y memoria histórica, como lo señala el pensador Otto Morales Benítez, un riosuceño que además de querer su terruño, nos narra multitudes de páginas en sus libros que nos exaltan y reconocen nacionalmente.
Otro de los grandes afanes del proyecto es como bien lo describe el mismo doctor Morales Benítez “... volver la mirada hacia el pasado no para apreciarlo con sentido estático, sino para señalar caminos hacia el porvenir. Es en consecuencia el papel de la microhistoria y la investigación regional, parte esencial para establecer el destino de la historia nacional...”
El Encuentro ha señalado demasiados alcances como la “Generación de las Identidades”, como un cambio de posición frente a la forma de mirar los problemas de Caldas y la manera de comentarlos; sin entrar en confrontación con otros estilos, generaciones o formas de pensar. Además de estos propósitos, el Encuentro ha promovido una serie de reflexiones y necesidad de estudiar algunos temas que se han iniciado en Colombia.
Así mismo, a partir del Encuentro de la Palabra se comenzaron a realizar una serie de eventos en el país, luego que quienes hubiesen sido invitados al Encuentro, lo que nos emociona y nos señala que hemos ido por las rutas correctas de la promoción de la cultura y la educación.
Con la realización de los Encuentros de la Palabra, se ha incrementado lacreación intelectual y artística de nuestro pueblo y su colaboración al engrandecimiento de Colombia: la poesía, la novela, sus educadores, su folclore, su música, sus oradores, sus tratadistas jurídicos, sus periodistas, las artes plásticas. Lo mismo que sus artesanías, sus diferentes manifestaciones étnicas, su participación en la preparación de las comidas típicas en general el folclore.
Hay otro hecho trascendental. Los riosuceños tenemos mucho orgullo por nuestro Carnaval. Los "Encuentros de la Palabra;” han servido para que demasiada gente culta lo conozca y lo aprecie. Que logren comprender el simbolismo de nuestro Diablo y la participación de la poesía, de la música y de la actuación de los matachines. Los "Encuentros" han nacionalizado e internacionalizado la importancia de este evento de nuestra más entrañable cultura popular. Antes se apreciaba lo festivo, pero los Encuentros de la Palabra han logrado que se llegue a su estudio por los aspectos académicos. Ha logrado tales efectos, que en la Universidad Nacional se adelantó un estudio, con un cuerpo interdisciplinario de profesores, para señalar el alcance de nuestro Carnaval. Esa es una sola de las consecuencias, una de las más importantes.
Si examinamos el efecto de ellos en las gentes jóvenes, que ya son creadores en diferentes géneros literarios, que residen en nuestro pueblo, podemos destacar cómo hay nuevas personas preocupadas por lanzar su mensaje en las disímiles expresiones de la escritura y en el mundo artístico. Asistimos así a la aparición de nuevos nombres en los matices de lo cultural. Esta es una revolución en nuestro mundo local.
El escritor ya fallecido Rafael Humberto Moreno-Durán, quien asistente en dos oportunidades al Encuentro, en uno de sus escritos afirmó:
“Pocas veces la provincia se arroga los más altos privilegios de la capital. Tradicionalmente ignorada, asediada por ancestrales urgencias, la provincia suele apoyar sus expectativas en lejanas y no siempre satisfactorias decisiones centralistas. De ahí que sorprenda cómo, de espaldas a la abulia metropolitana la provincia asuma un programa y lo lleve a feliz término en cumplimiento de una gestión autónoma que debería ser más frecuente y aleccionadora...”.

De otro lado el escritor antioqueño Alvaro Pineda Botero, en la presentación del libro Memorias del “VI Encuentro de la Palabra”, en el marco de la Feria Internacional del Libro en Bogotá certamen en donde se presentaron todos los libros del Encuentro por voluntad de los gobernantes del momento, afirmó:

“ La nacionalidad colombiana, lo saben bien los estudiosos de nuestro país, es un agregado de entidades regionales. Solamente desde mediados de la década de 1950 se ha venido formando una identidad de más amplio espectro, impulsada por la llegada plena de la modernidad, por la ruptura de las barreras geográficas, por el avance del alfabetismo y las universidades. Por eso, nuestro impulso vital siempre ha estado en la provincia. En esta fuente calmamos día a día nuestra sed ontológica, nuestras indagaciones más íntimas sobre los orígenes y el destino de nuestra patria.
El Departamento de Caldas en general, y particularmente la ciudad de Riosucio, han sido abanderados de la causa regional. El cultivo de los valores comarcanos, la exaltación de los hombres de valía y de sus eventos colectivos, han sido objetivos importantes de sus dirigentes”.

En consecuencia, los Encuentros de la Palabra son un gigantesco esfuerzo enderezado al rescate y exaltación a la provincia, se lo debemos a una nueva generación de riosuceños que siempre han trabajado en los Encuentros y que hoy con nuevas e innovadoras incitativas mantienen el fervor y sobre todo lo continúan.
Además, los "Encuentros", impulsan la posibilidad de que avancemos en la definición de nuestras identidades: la local y la de la patria.